lunes, 18 de octubre de 2010

SCHUBERT: STÄNDCHEN (Serenata)

Ya sabéis de qué suelen tratar las serenatas: al caer la noche ("sera" en italiano; de ahí viene "sereno", porque a esa hora se supone que todo es silencio y tranquilidad) un galán corteja con su canto a su amada proponiéndole que le facilite el acceso a su alcoba. O, como en este caso, que baje al jardín para culminar allí su encuentro amoroso (en versiones más comedidas se limita a pedirle que se asome al balcón a escuchar sus requiebros).

 Esta serenata, una de las melodías más conocidas de Schubert, pertenece a un cuaderno de canciones llamado "El canto del cisne" (Schwanengesang), porque se publicó tras la muerte del compositor. Su arrullante movimiento rítmico en 3/4, la encantadora línea melódica, la sutil oscilación entre los modos mayor y menor, la perfecta conjunción entre texto y música la han convertido en una de las piezas favoritas de cantantes y público, y su gran popularidad ha dado pie a toda clase de arreglos. Aquí la podemos oír en dos versiones respetuosas con la partitura y el sentido original de la obra, aunque la segunda intérprete sea una mujer (lo que en principio choca con el sentido del texto).




Ständchen D. 957a (1828)
Música de Franz Schubert (1797 - 1828)
Texto de Ludwig Rellstab (1799 - 1860)

Leise flehen meine Lieder
Durch die Nacht zu dir;
in den stillen Hain hernieder,
Liebchen, komm zu mir!

Flüsternd schlanke Wipfel rauschen
in des Mondes licht,
des Verräters feindlich Lauschen
Fürchte, Holde, nicht.

Hörst die Nachtigallen schlagen?
Ach! sie flehen dich,
mit der Töne süssen Klagen
flehen sie für mich.

Sie verstehn des Busens Sehnen,
kennen Liebesschmerz,
Rühren mit den Silbertönen
jedes weiche Herz.

Lass auch dir die Brust bewegen,
Liebchen, höre mich,
Bebend harr ich dir entgegen!
Komm, beglücke mich!

SERENATA

Dulces te imploran mis canciones
a través de la noche.
¡Abajo, en la tranquila arboleda,
amada, ven a mi lado!

Murmurantes, esbeltas copas susurran
a la luz de la luna;
del traidor el acecho hostil
no temas tú, amada.

¿Oyes gorjear a los ruiseñores?
¡Ay! Ellos te imploran.
Con el sonido de dulces quejas
ruegan por mí.

Comprenden el anhelo del pecho,
conocen el dolor del amor,
conmueven con plateados sonidos
a todo tierno corazón.

Deja también conmoverse tu pecho,
amada, escúchame;
¡Trémulo aguardo el encuentro!
¡Ven, hazme feliz!



Añadimos esta espléndida versión del siempre estupendo Simon Keenlyside

SCHUBERT: DIE TAUBENPOST (La paloma mensajera)

También perteneciente al ciclo "El canto del cisne", la música de este Lied es de una alegría admirable, sobre todo si se tiene en cuenta que fue el último que compuso Schubert poco antes de morir. Es un ejemplo de fusión perfecta entre la parte vocal y la pianística, hasta el punto de que resultan inseparables la una de la otra.
Tres versiones para disfrutar: una en directo del veterano barítono Hermann Prey (un poquito lenta), y las otras dos en disco, del gran especialista en Lied Fischer-Dieskau y del poderoso Bryn Terfel, nuestro Fígaro de hace dos años.









DIE TAUBENPOST (Johann Gabriel Seidl)

Ich hab' eine Brieftaub' in meinem Sold,
Die ist gar ergeben und treu,
Sie nimmt mir nie das Ziel zu kurz
Und fliegt auch nie vorbei.

Ich sende sie viel tausendmal
Auf Kundschaft täglich hinaus,
Vorbei an manchem lieben Ort,
Bis zu der Liebsten Haus.

Dort schaut sie zum Fenster heimlich hinein,
Belauscht ihren Blick und Schritt,
Gibt meine Grüße scherzend ab
Und nimmt die ihren mit.

Kein Briefchen brauch ich zu schreiben mehr,
Die Träne selbst geb ich ihr,
Oh, sie verträgt sie sicher nicht,
Gar eifrig dient sie mir.

Bei Tag, bei Nacht, im Wachen, im Traum,
Ihr gilt das alles gleich,
Wenn sie nur wandern, wandern kann,
Dann ist sie überreich!

Sie wird nicht müd, sie wird nicht matt,
Der Weg ist stets ihr neu;
Sie braucht nicht Lockung, braucht nicht Lohn,
Die Taub' ist so mir treu!

Drum heg ich sie auch so treu an der Brust,
Versichert des schönsten Gewinns;
Sie heißt - die Sehnsucht! Kennt ihr sie? -
Die Botin treuen Sinns.

LA PALOMA MENSAJERA

Tengo una paloma mensajera a mi servicio,
Me es del todo adicta y fiel,
Jamás se queda corta en su destino,
Y tampoco vuela más allá de él.

La envío a diario
Miles de veces con noticias,
Vuela por muchos lugares queridos,
Hasta la casa de la amada.

Allí mira adentro, furtiva, por la ventana,
Acecha su mirada y sus pasos,
Entrega jugando mis saludos
Y se lleva los suyos consigo.

No necesito ya escribir misivas,
Le doy las lágrimas mismas:
Oh, seguro que no las soporta,
Pero me sirve solícita.

De día, de noche, en la vigilia, en el sueño,
Tanto se afana en su trabajo,
Que si tiene que marchar, marcha,
Pues es magnífica.

No se cansa, no se fatiga,
Para ella el camino es siempre nuevo;
No necesita señuelo, no necesita pago,
Así de fiel me es mi paloma.

Yo la cobijo fielmente en mi pecho,
Seguro de que es mi más bella adquisición;
Ella se llama ... ¡nostalgia!
¿La conocéis? La mensajera del alma fiel.

En vista de que han retirado el vídeo de Terfel, ponemos una estupenda interpretación de otro barítono, Klemens Sander

SCHUBERT: AUF DEM WASSER ZU SINGEN (Para cantar en el agua)

Otro de los grandes Lieder de Schubert, en el que podemos admirar su capacidad para sugerir con las ondulaciones del piano su amado mundo de las fuentes, los arroyos, el agua. La voz de Barbara Bonney, transparente, cristalina, de una pureza única, no puede ser más adecuada al tema.

P.D. (23-01-2017) En el apartado "comentarios"se puede leer una traducción alternativa, muy cuidadosa en los aspectos rítmico y sonoro, que amablemente nos ha ofrecido Saúl Botero-Restrepo

AUF DEM WASSER ZU SINGEN (Friedrich Leopold)

Mitten im Schimmer der spiegelnden Wellen
Gleitet, wie Schwäne, der wankende Kahn:
Ach, auf der Freude sanftschimmernden Wellen
Gleitet die Seele dahin wie der Kahn;
Denn von dem Himmel herab auf die Wellen
Tanzet das Abendrot rund um den Kahn.

Über den Wipfeln des westlichen Haines
Winket uns freundlich der rötliche Schein;
Unter den Zweigen des östlichen Haines
Säuselt der Kalmus im rötlichen Schein;
Freude des Himmels und Ruhe des Haines
Atmet die Seel im errötenden Schein.

Ach, es entschwindet mit tauigem Flügel
Mir auf den wiegenden Wellen die Zeit;
Morgen entschwinde mit schimmerndem Flügel
Wieder wie gestern und heute die Zeit,
Bis ich auf höherem strahlendem Flügel
Selber entschwinde der wechselnden Zeit.

PARA SER CANTADO SOBRE EL AGUA

En medio del resplandor de las espesantes olas
Se desliza, como los cisnes, la oscilante barca.
¡Ay!. Sobre las dulces y brillantes olas de la alegría
se desliza el alma como la barca;
pues desde el cielo, sobre las olas,
danza el arrebol vespertino alrededor de la barca.

Sobre las copas de los árboles del bosque del oeste
Nos saluda amistosamente el rojizo resplandor;
bajo las ramas del bosque del oeste
susurra el ácoro en el rojizo resplandor;
la alegría del cielo y la paz del bosque
respira el alma en el rojeante resplandor.

¡Ah!, con las húmedas alas del rocío se me escapa
el tiempo sobre las ondulantes olas.
Mañana con las alas brillantes volverá a huir
el tiempo, como ayer y como hoy,
hasta que cada vez más alto, con resplandecientes alas
yo mismo escape del mudable tiempo

(Traducción de Fernando Pérez Cárceles)




SCHUBERT: FISCHERWEISE (Canción del pescador)

Otro ejemplo de la vertiente optimista de Schubert como compositor de Lied. Sobre un alegre motivo pianístico se desarrolla una estructura musical que tiene algo de peculiar: la estrofas impares del poema repiten siempre la misma música, las pares (que hemos marcado en cursiva) se cantan dos veces cada vez pero con un tema musical diferente en cada exposición, de modo que si la distribución estrófica es binaria, la musical es A-B-C. Podemos disfrutarla en la versión de dos intérpretes legendarios: uno de los más grandes pianistas del S. XX, el ruso Svjatoslav Richter, y el mayor especialista de todos los tiempos en el repertorio liederístico, el alemán Fischer-Dieskau.

Den Fischer fechten Sorgen
Und Gram und Leid nicht an;
Er löst am frühen Morgen
Mit leichtem Sinn den Kahn (bis).

Da lagert rings noch Friede 
Auf allen Flur und Bach,
Er ruft mit seinem Liede. 
Die gold'ne Sonne wach.
Er ruft mit seinem Liede
Die gold'ne Sonne wach.

Da lagert rings noch Friede
Auf allen Flur und Bach,
Er ruft mit seinem Liede
Die gold'ne Sonne wach.

Er singt zu seinem Werke
Aus voller frischer Brust,
Die Arbeit gibt ihm Stärke,
Die Stärke Lebenslust (bis).

Bald wird ein bunt Gewimmel
In allen Tiefen laut
Und plätschert durch den Himmel,
Der sich im Wasser baut.
Und plätschert durch den Himmel,
Der sich im Wasser baut.

Bald wird ein bunt Gewimmel
In allen Tiefen laut
Und plätschert durch den Himmel,
Der sich im Wasser baut.

Doch wer ein Netz will stellen,
Braucht Augen klar und gut,
Muß heiter gleich den Wellen
Und frei sein wie die Flut (bis).

Dort angelt auf der Brücke
Die Hirtin. Schlauer Wicht,
Gib auf nur deine Tücke (bis),
Den Fisch betrügst du nicht.

Dort angelt auf der Brücke
Die Hirtin. Schlauer Wicht,
Gib auf nur deine Tücke,
Den Fisch betrügst du nicht.

El pescador no está afligido
Por las preocupaciones, el dolor o la pena.
Pronto por la mañana deja
Despreocupadamente su bote.

Deambula mientras la paz reposa
En el bosque, en el prado y en el arroyo,
Con su canción el pescador
Saluda el despertar del dorado sol.

Canta en el trabajo
Desde su vigoroso corazón,
Su trabajo le da fuerza,
Su fuerza le enardece.

Pronto una jovial multitud
Resonará en las profundidades,
Y salpicará a través
De las celestiales aguas.

Pero quien desee colocar una red,
Necesita ojos claros y buenos,
Debe ser tan alegre como las olas,
Y tan libre como la marea.

Ahí en el puente la pastora
Está pescando. ¡Astuta moza,
Abandona tus trucos!
¡No serás merecedora de ese pez!

(Traducción de Juan Henríquez Concepción)

SCHUBERT: DER ERLKÖNIG (El rey de los elfos)

La interpretación de esta cima indiscutible del género Lied constituye una verdadera prueba de fuego tanto para los cantantes como para los pianistas; el teclado se ve obligado a mantener constantemente un ritmo implacable en 4/4 que sugiere la agobiante cabalgada de los protagonistas en la fría noche y provoca una continua sensación de zozobra; la voz ha de interpretar a cuatro personajes (por eso podría considerarse que esta canción tiene algo de ópera en miniatura): al narrador y a los tres protagonistas, que son, por orden de intervención, el padre, el hijo y el rey de los elfos (los elfos son seres de la mitología nórdica y germánica a los que se atribuía poderes mágicos, tanto benignos como malignos).

El poema de Goethe contiene todos los ingredientes típicos del Romanticismo: la noche, el paisaje, el viaje, la soledad, la dolencia física como trasunto del naufragio anímico, la alucinación y la muerte. En un final perfectamente ambiguo el lector es libre de interpretar que el niño delira abrumado por la fiebre y la enfermedad mortal o que realmente su alma ha sido raptada por un ser maligno. El ostinato del piano mantiene su redoble hasta que de repente queda en suspenso para crearnos con su silencio una desazón aún mayor: en ese momento se detiene la música y la voz recita lúgubremente el ominoso final, subrayado por dos secos acordes conclusivos.

En el texto bilingüe que se reproduce a continuación las intervenciones del padre y del hijo van introducidas por guiones y la del rey de los elfos por el signo > , mientras que los párrafos sin signo inicial corresponden al narrador.

SCHUBERT: ERLKÖNIG (GOETHE)

Wer reitet so spät durch Nacht und Wind?
Es ist der Vater mit seinem Kind;
Er hat den Knaben wohl in dem Arm,
Er faßt ihn sicher, er hält ihn warm.

-Mein Sohn, was birgst du so bang dein Gesicht?

-Siehst, Vater, du den Erlkönig nicht?
Den Erlenkönig mit Kron und Schweif?

-Mein Sohn, es ist ein Nebelstreif.

>Du liebes Kind, komm, geh mit mir!
Gar schöne Spiele spiel ich mit dir;
Manch bunte Blumen sind an dem Strand,
Meine Mutter hat manch gülden Gewand.
-Mein Vater, mein Vater, und hörest du nicht,
Was Erlenkönig mir verspricht?

-Sei ruhig, bleibe ruhig, mein Kind:
In dürren Blättern säuselt der Wind.

>Willst, feiner Knabe, du mit mir gehn?
Meine Töchter sollen dich warten schön;
Meine Töchter führen den nächtlichen Reihn
Und wiegen und tanzen und singen dich ein.

-Mein Vater, mein Vater, und siehst du nicht dort
Erlkönigs Töchter am düstern Ort?

-Mein Sohn, mein Sohn, ich seh es genau:
Es scheinen die alten Weiden so grau.

>Ich liebe dich, mich reizt deine schöne Gestalt;
Und bist du nicht willig, so brauch ich Gewalt.

-Mein Vater, mein Vater, jetzt faßt er mich an!
Erlkönig hat mir ein Leids getan!

Dem Vater grauset's, er reitet geschwind,
Er hält in Armen das ächzende Kind,
Erreicht den Hof mit Müh' und Not:
In seinen Armen das Kind war tot.

EL REY DE LOS ELFOS
¿Quién cabalga tan tarde a través del viento y la noche?
Es un padre con su hijo,
lo lleva seguro y caliente,
al resguardo de su regazo fiel.

- Hijo mío ¿por qué escondes tu asustado rostro?

- ¿Es el Rey de los Elfos, oh padre, tú no lo ves?
¿El Rey de los Elfos con su corona y manto?

-¡Son alucinaciones hijo, que la niebla te hace ver!

>¡Oh lindo niño, anda, ven conmigo!
Verás que juegos alegres te enseñaré.
¡Y qué flores tan extrañas florecen en mi orilla,
con las que mi madre hace dorados ramilletes!

- Padre mío, padre mío, ¿no oyes tú las promesas
con las que el rey de los Elfos pretende atraerme?

- No hagas caso, hijo mío es la fronda seca del árido
bosque, agitada por el cierzo.

> Lindo niño, ¿no quieres venir a mi palacio?
Te aguardan mis hermosas hijas en la entrada.
Cada una, en la noche, arrullará tu sueño.
y sabrán entretejer sus danzas y cantos,

- Padre mío, padre mío, ¿no ves allá en la sombra,
resplandecer las bellas hijas del monarca?

- Hijo mío, no hagas caso, es la difusa espesura,
lo veo bien y no hay nada más.

>Niño hermoso, amo tu belleza divina;
si no vienes por las buenas, emplearé la fuerza.

- Padre mío, padre mío, ¡mira cómo me aferra!
me lastiman sus manos. ¡Defiéndeme padre!

Atemorizado el padre clava las espuelas a su caballo,
aprieta contra su pecho al lloroso niño,
por fin llega al portal de su casona.
Mira, y en sus brazos el niño está muerto.



SCHUBERT: DAS WANDERN (Caminar) - nº 1 de "La bella molinera"

"La bella molinera" es un ciclo de Lieder, es decir, un conjunto de poemas puestos en música que guardan entre sí una unidad temática y una cohesión musical: no se trata, pues, de una colección de canciones sueltas, sino de una obra con estructura global en la que cada canción es parte de un todo.
Desde el primer Lied se pone de manifiesto la correspondencia entre paisaje y sentimientos íntimos, que es un rasgo típico del Romanticismo.
Conviene aclarar una dificultad especial en la traducción de los primeros versos: el verbo "Wander" no significa simplemente caminar, sino pasear sin rumbo fijo. La naturaleza y el viaje, dos de los temas favoritos de Schubert, están presentes en todo el ciclo, junto al amor, primero esperanzado, después fugazmente correspondido y finalmente roto. Esa evolución sentimental del protagonista se refleja en el contraste entre el trote alegre de este primer Lied y la cadencia melancólica del último, "Des Baches Wiegenlied".

DAS WANDERN

Das Wandern ist des Müllers Lust,
Das Wandern!
Das muß ein schlechter Müller sein,
Dem niemals fiel das Wandern ein,
Das Wandern.

Vom Wasser haben wir's gelernt,
Vom Wasser!
Das hat nicht Rast bei Tag und Nacht,
Ist stets auf Wanderschaft bedacht,
Das Wasser.

Das sehn wir auch den Rädern ab,
Den Rädern!
Die gar nicht gerne stille stehn,
Die sich mein Tag nicht müde drehn,
Die Räder.

Die Steine selbst, so schwer sie sind,
Die Steine!
Sie tanzen mit den muntern Reihn
Und wollen gar noch schneller sein,
Die Steine.

O Wandern, Wandern, meine Lust,
O Wandern!
Herr Meister und Frau Meisterin,
Laßt mich in Frieden weiterziehn
Und wandern.

CAMINAR

Caminar es el gozo del molinero,
¡caminar!
ese debe ser mal molinero
que jamás pensó en caminar,
¡caminar!

Del agua lo hemos aprendido,
¡del agua!
No descansa ni de día ni de noche
está siempre deseosa de caminar,
¡el agua!

Lo copiamos también de las ruedas,
¡las ruedas!
No les gusta estar paradas
y ningún día se cansan de girar,
¡las ruedas!

Las piedras mismas tan pesadas como son,
¡las piedras!
bailan el animado baile
y quieren ser todavía más rápidas,
¡las piedras!

¡Oh caminar, caminar, mi gozo!
¡oh caminar!
Señor maestro y señora maestra,
dejadme continuar en paz mi camino
y caminar.

(Traducción de Pilar Lirio y Uta Weber)

SCHUBERT: WOHIN? (¿A dónde?) - Nº 2 de "La bella molinera"

El arroyo es, de principio a fin, el compañero fiel del joven protagonista del ciclo. Por desgracia en ninguna de estas dos grabaciones se percibe bien el piano, que es fundamental porque con su constante sucesión de semicorcheas en la mano derecha nos sugiere el rápido fluir de la corriente. Observad cómo el tono afirmativo de la música cambia en la cuarta estrofa para expresar la vacilación de la pregunta.

Reproduzco aquí el comentario de uno de los más grandes expertos españoles en el campo del Lied, Federico Sopeña: "Se trata, más que de repetición, de un variar interior, agilísimo... la voz se lanza y se detiene, bien para las interrogaciones, bien para hacerse casi impalpable... Estamos ante el "milagro Schubert": desde la sencillez máxima, al borde mismo de lo que podría ser escolar o vulgar, la colocación de las notas, la exigida levedad y susurro de la voz, la ligereza alada del ritmo crea una inimitable obra de perfecta belleza".

El primer intérprete es uno de los más grandes tenores de todos los tiempos, Fritz Wunderlich. Junto a él, el barítono Fischer-Dieskau, conocido especialista en el género Lied.

WOHIN?

Ich hört' ein Bächlein rauschen
Wohl aus dem Felsenquell,
Hinab zum Tale rauschen
So frisch und wunderhell.

Ich weiß nicht, wie mir wurde,
Nicht, wer den Rat mir gab,
Ich mußte [gleich]1 hinunter
Mit meinem Wanderstab.

Hinunter und immer weiter
Und immer dem Bache nach,
Und immer frischer rauschte
Und immer heller der Bach.

Ist das denn meine Straße?
O Bächlein, sprich, wohin?
Du hast mit deinem Rauschen
Mir ganz berauscht den Sinn.

Was sag ich denn [von]2 Rauschen?
Das kann kein Rauschen sein:
Es singen wohl die Nixen
[Dort]3 unten ihren Reihn.

Laß singen, Gesell, laß rauschen
Und wandre fröhlich nach!
Es gehn ja Mühlenräder
In jedem klaren Bach.

¿A DÓNDE?

Yo oí un arroyuelo murmurar
desde el manantial
hacia abajo, hacia el valle
tan fresco y maravillosamente claro.

No sé que sentí,
ni quién me aconsejó,
yo tuve también que bajar
con mi vara.

Hacia abajo y siempre adelante
y siempre tras el arroyo siguiendo
el curso del arroyo que cada vez murmuraba
más fresco y claro.

¿Es este entonces mi camino?
¡Oh arroyuelo! habla; a dónde?
Con tu murmullo
has embriagado mis sentidos.

¿Qué digo murmullo?
Esto no pueden ser murmullos.
Seguramente cantarán las náyades
allá abajo su canción.

¡Deja que canten, compañero, deja que murmuren
y camina alegremente detrás!
¡Pues las ruedas de un molino
giran en todo arroyo claro!

(Traducción de Pilar Lirio y Uta Weber)







Añadimos una versión de Jonas Kaufmann, mucho más moderna que las anteriores, en la que se aprecian con más nitidez las sutliezas del juego pianístico

SCHUBERT: DES BACHES WIEGENLIED (Canción de cuna del arroyo)

Este Lied de tipo estrófico (la música se repite en cada estrofa, la letra varía) es el broche final (nº 20) del ciclo de canciones "La bella molinera"; Tras un comienzo optimista en el que la naturaleza y el sentimiento de amor correspondido predominan como tema, el ciclo se interna por un sendero de desilusión y dolor, que culmina con esta canción de cuna que en realidad es una especie de canto fúnebre, pues es el arroyo el que se ofrece a acoger y mecer en sus olas al infortunado protagonista. La lenta reiteración de la melodía produce un efecto casi hipnótico de melancolía infinita, como si poco a poco nos fuéramos internando en las aguas heladas del arroyo.

DES BACHES WIEGENLIED

Gute Ruh, gute Ruh!
Tu die Augen zu!
Wandrer, du müder, du bist zu Haus.
Die Treu' ist hier,
Sollst liegen bei mir,
Bis das Meer will trinken die Bächlein aus.

Will betten dich kühl
Auf weichem Pfühl
In dem blauen kristallenen Kämmerlein.
Heran, heran,
Was wiegen kann,
Woget und wieget den Knaben mir ein!

Wenn ein Jagdhorn schallt
Aus dem grünen Wald,
Will ich sausen und brausen wohl um dich her.
Blickt nicht herein,
Blaue Blümelein!
Ihr macht meinem Schläfer die Träume so schwer.

Hinweg, hinweg
Von dem Mühlensteg,
Hinweg, hinweg,
Böses [Mägdlein]1!
Daß ihn dein Schatten nicht weckt!
Wirf mir herein
Dein Tüchlein fein,
Daß ich die Augen ihm halte bedeckt!

Gute Nacht, gute Nacht!
Bis alles wacht,
Schlaf aus deine Freude, schlaf aus dein Leid!
Der Vollmond steigt,
Der Nebel weicht,
Und der Himmel da oben, wie ist er so weit!

CANCIÓN DE CUNA DEL ARROYO

¡Buen descanso, buen descanso!
¡Cierra los ojos!
Caminante cansado, estás en casa.
La fidelidad está aquí,
debes yacer conmigo,
hasta que el mar se beba los arroyuelos.

¡Te acostaré fresco
sobre suave almohada!
En la pequeña cámara azul y cristalina
¡Venid, venid
quienes puedan acunar!
Meced y acunad al muchacho en mi lugar.

Cuando un cuerno de caza resuene
por el verde bosque,
silbaré y zumbaré a tu alrededor.
¡No miréis aquí
azules florecillas!
Hacéis los sueños de mi durmiente muy pesados.
¡Aléjate, aléjate
de la pasarela del molino!
Aléjate, aléjate
malvada muchacha,
para que tu sombra no le despierte.
Échame tu fino
pañuelito
para que los ojos le tape.

¡Buenas noches, buenas noches!
¡Hasta que todos despierten,
duerme tus alegrías, duerme tus penas!
La luna llena sale,
la niebla pasa,
y el cielo ahí arriba, qué ancho es.

(Traducción de Pilar Lirio y Uta Weber)




SCHUBERT: GUTE NACHT (Buenas noches) - nº 1 de "Viaje de invierno"

El "Winterreise" o "Viaje de invierno" es el segundo ciclo de Lieder de Schubert, también sobre poemas de Wilhelm Müller, y en él tanto el poeta como el compositor retoman y profundizan la travesía hacia la desesperanza del ciclo anterior, convirtiéndola en una bajada a los abismos de la desolación y la muerte. Desde las primeras notas obstinadas del piano percibimos la atmósfera desnuda e implacable que preside toda la obra y casi creemos compartir esa "extrañeza" del protagonista en el mundo. La eliminación de todo elemento superfluo, la capacidad de sugerirlo todo con los mínimos medios nos recuerdan al proceso de depuración de pintores como Tiziano o Velázquez, que al final de sus carreras redujeron el componente material de su trabajo a la pura esencia.

El texto de la obra habla de un viaje interior hacia la muerte. El punto de partida nos presenta al poeta perdido en la noche, en medio de la nieve, y a partir de aquí cada paso será un escalón descendente, con pausas en las que el recuerdo nostálgico de tiempos mejores no hace sino agudizar el desgarro del presente.

Dos versiones, una en directo del tenor Peter Schreier y otra en disco de Fischer-Dieskau, esta con la gran ventaja de ofrecer subtítulos en español.

GUTE NACHT

Fremd bin ich eingezogen,
Fremd zieh' ich wieder aus.
Der Mai war mir gewogen
Mit manchem Blumenstrauß.
Das Mädchen sprach von Liebe,
Die Mutter gar von Eh', -
Nun ist die Welt so trübe,
Der Weg gehüllt in Schnee.

Ich kann zu meiner Reisen
Nicht wählen mit der Zeit,
Muß selbst den Weg mir weisen
In dieser Dunkelheit.
Es zieht ein Mondenschatten
Als mein Gefährte mit,
Und auf den weißen Matten
Such' ich des Wildes Tritt.

Was soll ich länger weilen,
Daß man mich trieb hinaus?
Laß irre Hunde heulen
Vor ihres Herren Haus;
Die Liebe liebt das Wandern -
Gott hat sie so gemacht -
Von einem zu dem andern.
Fein Liebchen, gute Nacht!

Will dich im Traum nicht stören,
Wär schad' um deine Ruh',
Sollst meinen Tritt nicht hören -
Sacht, sacht die Türe zu!
[Ich schreibe nur im Gehen
An's Tor noch gute Nacht]1,
Damit du mögest sehen,
An dich hab' ich gedacht.

BUENAS NOCHES

Como un extraño llegué
y como un extraño me marcho.
Mayo me agasajó
con ramos de flores.
La doncella habló de amor
su madre, incluso de matrimonio...
Ahora el mundo rebosa tristeza
Mi camino está cubierto de nieve.

Para mi viaje
no puedo elegir el momento.
Debo hallar mi senda
en la oscuridad.
Una sombra vaga a la luz de la luna
es mi compañera.
Y en los blancos campos
veo huellas de animales salvajes.

¿Por qué habría de quedarme
para que se me echara?
¡Que los perros perdidos aúllen
frente a la casa de su amo!
Al amor le gusta vagabundear...
Dios lo hizo así...
Iré de una a otra.
¡Buenas noches, querida mía!

No alteraré tus sueños.
Sería una lástima que no durmieras.
No sigas mis pasos...
Cierra suavemente la puerta.
Al pasar,
escribiré en tu puerta:
"buenas noches".
Así veras que he pensado en ti.



SCHUBERT: DER LEIERMANN (El organillero) - nº 24 de "Viaje de invierno"

Si la genialidad artística consiste en conseguir el efecto más profundo con la mayor economía de medios, entonces hay pocas piezas más logradas que este broche final del "Winterreise"; Schubert alcanza aquí el mismo nivel de depuración técnica que en el adagio del quinteto para cuerdas (véase la sección de música de cámara): con una figura pianística tersa y escueta pero de una gran fuerza expresiva, que sugiere el sonsonete del organillo callejero (o para ser exactos, de la zanfoña) y con una línea vocal igualmente sobria, casi recitada, nos transporta a un paisaje desolado en el que se palpa la presencia de la muerte.

El Viaje de invierno es una de las cimas indiscutibles de la historia de la música; su impacto se mantiene tan vivo que ha despertado recientemente el interés de compositores como Hans Zender, autor de una versión orquestal de marcado expresionismo, y de diversos directores de escena que han tratado de aportarle su propia visión dramática. Es el caso del segundo ejemplo que podéis contemplar aquí; en cuanto a la primera versión, se trata de un recital en directo de dos enormes intérpretes actuales, el pianista y director Daniel Barenboim y el barítono Thomas Quasthoff, que pese a padecer una grave deficiencia física de nacimiento ha conseguido alcanzar un lugar privilegiado entre las mejores voces de las últimas décadas.

DER LEIERMANN (MÜLLER)

Drüben hinterm Dorfe
Steht ein Leiermann
Und mit starren Fingern
Dreht er, was er kann.

Barfuß auf dem Eise
[Schwankt]1 er hin und her
Und sein kleiner Teller
Bleibt ihm immer leer.

Keiner mag ihn hören,
Keiner sieht ihn an,
Und die Hunde [brummen]2
Um den alten Mann.

Und er läßt es gehen
Alles, wie es will,
Dreht und seine Leier
Steht ihm nimmer still.

Wunderlicher Alter,
Soll ich mit dir geh'n?
Willst zu meinen Liedern
Deine Leier dreh'n?

ELORGANILLERO

En las afueras del pueblo
hay un organillero.
Y con dedos entumecidos le da
a la cuerda penosamente.

Se tambalea desnudo
sobre el hielo
Y su platillo siempre
está vacío.

Nadie quiere oírle,
nadie le mira.
Y los perros gruñen
alrededor del pobre viejo.

Y él lo ignora todo,
no se inmuta.
Da cuerda a su organillo,
nunca para.

Viejo extraño,
¿Voy contigo?
¿Harás girar tu organillo
para mis canciones?



BRAHMS: WIEGENLIED (Canción de cuna)

La más famosa de las canciones de cuna clásicas, con toda justicia. Una perfecta conjunción de sencillez y delicadeza (como corresponde al tema) en balanceante ritmo ternario. Brahms era un maestro en el arte de cincelar piezas de aparente simplicidad con herramientas sofisticadas: desde la altura de su maestría formal buscaba infundirles a sus obras la frescura de lo popular; de hecho le halagaba que sus canciones pasaran por ser arreglos de temas folclóricos y no fruto de su genio creador.

Todos la hemos oído mil veces, pero si volvemos a escucharla con atención no dejará de deleitarnos su belleza. Sobre todo en una versión tan espléndida como esta de la mezzo argentina Bernarda Fink.

P.S. En vista de que en Youtube la versión de B. Fink desaparece y reaparece "ad libitum", incorporamos dos versiones más a cargo de dos grandes damas del "bel canto", Elisabeth Grümmer y Renata Tebaldi. Aunque por el sonido y el estilo vocal se nota que son registros de los años 50, todavía hoy valen como clases magistrales de interpretación.

Guten Abend, gut Nacht,
Mit Rosen bedacht,
Mit Näglein besteckt,
Schlupf unter die Deck':
Morgen früh, wenn Gott will,
Wirst du wieder geweckt.

Guten Abend, gut Nacht,
Von Englein bewacht,
Die zeigen im Traum
Dir Christkindleins Baum:
Schlaf nun selig und süß,
Schau im Traum's Paradies.

Buenas tardes, buenas noches.
Envuelto en rosas,
tapadito con claveles,
resbala y métete bajo las mantas,
que mañana temprano, si Dios quiere,
te vas a despertar otra vez.

Buenas tardes, buenas noches.
Ya te cuidan los angelitos
y te enseñan en sueños
el árbol del niñito Jesús.
Ahora duerme feliz y pancho.
Que veas el paraíso en tus sueños.





BRAHMS: SÄNDMANNCHEN (El hombrecillo de arena)

Otra preciosa canción de cuna de Brahms, sobre un poema popular. El texto requiere una explicación; entre los alemanes, a los niños se les habla del hombrecillo de arena como a los españoles del "coco": un personaje de ficción que por la noche se acerca a los niños malos, o a los que no se quieren dormir, y les echa arena en los ojos para que se queden dormidos, razón por la que se levantarán con legañas al día siguiente.

SANDMÄNNCHEN
Die Blümelein sie schlafen
schon längst im Mondenschein,
sie nicken mit den Köpfen
auf ihren Stengelein.
Es rüttelt sich der Blütenbaum,
es säuselt wie im Traum:
Schlafe, schlafe, schlaf du,
meine Kindelein!

Sandmännchen kommt geschlichen
und guckt durchs Fensterlein,
ob irgend noch ein Liebchen
nicht mag zu Bette sein.
Und wo es nur ein Kindchen fand,
streut er ihm in die Augen Sand.
Schlafe, schlafe, schlaf du,
meine Kindelein!

Sandmännchen aus dem Zimmer,
es schläft mein Herzchen fein,
es ist gar fest verschlossen
schon sein Guckäugelein.
Es leuchtet morgen mir Willkomm
das Äugelein so fromm!
Schlafe, schlafe, schlaf du,
meine Kindelein!

EL HOMBRECILLO DE ARENA
Las florecillas duermen
desde hace rato bajo el brillo de la luna,
inclinando sus cabezas
sobre sus pequeños tallos.
El árbol en flor se agita,
susurrando como en sueños:
¡Duerme, duerme, duerme tú,
niño mío!

El hombrecillo de arena llega sigilosamente
y curiosea por las ventanas
para comprobar si en algún sitio hay un amorcito
que aún no se ha ido a la cama.
Y si se encuentra con un niño,
le echa arena en los ojos.
¡Duerme, duerme, duerme tú,
niñito mío!

El hombrecillo de arena ha salido de la habitación.
Mi corazón se ha dormido con gusto,
y ha cerrado del todo
sus pequeños párpados.
¡Mañana me darán luminosos la bienvenida
esos ojillos tan apacibles!
¡Duerme, duerme, duerme tú,
niño mío!

BRAHMS: SONNTAG (Domingo)

Un campesino expresa su ilusión porque, después de toda una semana de trabajo, cree llegado el momento de ver de nuevo a su amada. Sobre ese tema tan simple, con sólo dos breves estrofas que no llegan a los dos minutos de duración, construye el compositor alemán una pequeña joya. La línea melódica se mantiene en equilibrio en los primeros cuatro versos para desbordarse de emoción en ese "Wollte Gott" inflamado que requiere de una radiante continuación pianística para reconducir la efusión al punto de mesura inicial.

 Dos versiones en directo procedentes de Argentina. La primera, sin imágenes, está grabada en Ciudad de la Plata y es de un tenor desconocido por estas tierras, Antonio Bugallo, que, a pesar de empezar un poco inseguro con el "tempo", sorprende por su bonito timbre, su facilidad en los agudos y el punto de pasión que le pone. La segunda, recientemente colgada en Youtube, nos descubre al estupendo barítono Lucas Somoza.

SONNTAG (Texto de J. L. Uhland)

So hab' ich doch die ganze Woche
Mein feines Liebchen nicht geseh'n,
Ich sah es an einem Sonntag
Wohl vor der Türe steh'n:
Das tausendschöne Jungfräulein,
Das tausendschöne Herzelein,
Wollte Gott, wollte Gott, ich wär' heute bei ihr!

So will mir doch die ganze Woche
Das Lachen nicht vergeh'n,
Ich sah es an einem Sonntag
Wohl in die Kirche geh'n:
Das tausendschöne Jungfräulein,
Das tausendschöne Herzelein,
Wollte Gott, wollte Gott, ich wär' heute bei ihr!

DOMINGO
En toda la semana,
no he visto a mi linda amada,
la vi un domingo
feliz ante la puerta:
¡la muchacha más bella,
el corazón más bello,
ojalá pudiera estar con ella!

En toda la semana
la risa no querrá desaparecer en mí,
la vi un domingo
caminar feliz a la iglesia.
¡la muchacha más bella,
el corazón más bello,
ojalá pudiera estar con ella!



En vista de la desaparición de Lucas añadimos otras dos versiones, la primera por un barítono que lo hace estupendamente (por cierto, el pianista se permite cambiar su comienzo añadiendo como introducción las últimas notas de la pieza), la segunda por una cantante griega invidente con una voz grave y rotunda.



BRAHMS: VON EWIGER LIEBE (Del amor eterno)

Este Lied de Brahms es muy diferente de los otros tres que lo acompañan en este apartado, todos ellos de corte sencillo y popular. Aquí nos encontramos con una larga composición de 5 estrofas que presenta una estructura claramente dividida en tres partes: la primera, de carácter intimista, abarca las estrofas 1 y 2; la segunda, apasionada, corresponde a las palabras que el joven protagonista le dirige a su amada, en la estrofa central; la tercera está formada por las dos últimas estrofas, en las que la muchacha responde a su enamorado, y tiene en sí misma un denso desarrollo que va de lo apacible a lo exaltado. Por bella que nos parezca la música, es imposible apreciarla plenamente si no la relacionamos con el texto, del que parece surgir con total espontaneidad.



VON EWIGER LIEBE (Josef Wenzig)

Dunkel, wie dunkel in Wald und in Feld!
Abend schon ist es, nun schweiget die Welt.
Nirgend noch Licht und nirgend noch Rauch,
Ja, und die Lerche sie schweiget nun auch.

Kommt aus dem Dorfe der Bursche heraus,
Gibt das Geleit der Geliebten nach Haus,
Führt sie am Weidengebüsche vorbei,
Redet so viel und so mancherlei:

»Leidest du Schmach und betrübest du dich,
Leidest du Schmach von andern um mich,
Werde die Liebe getrennt so geschwind,
Schnell wie wir früher vereiniget sind.
Scheide mit Regen und scheide mit Wind,
Schnell wie wir früher vereiniget sind.«

Spricht das Mägdelein, Mägdelein spricht:
»Unsere Liebe sie trennet sich nicht!
Fest ist der Stahl und das Eisen gar sehr,
Unsere Liebe ist fester noch mehr.

Eisen und Stahl, man schmiedet sie um,
Unsere Liebe, wer wandelt sie um?
Eisen und Stahl, sie können zergehn,
Unsere Liebe muß ewig bestehn!

DEL AMOR ETERNO

¡Oscuro, qué oscuro en el bosque y el campo!
Es noche ya, ahora guarda silencio el mundo.
En ninguna parte luz aún y en ninguna parte aún humo,
sí, y ahora la alondra guarda también silencio.

Viene de las afueras de la aldea el muchacho,
lleva a la amada hacia casa,
junto a los sauces la conduce,
mucho así le habla y de muchas cosas:

-Si grandes son tus sufrimientos y tus ansias,
si grandes penas padeces por mi causa,
que entonces el amor se quiebre entre nosotros,
y rápidamente de nuevo vuelva a unirnos.
Que en la lluvia y el viento se aleje,
y vuelva a unirnos nuevamente.

Habla entonces la muchacha y dice:
-¡Nuestro amor nunca se romperá!
Si sólido es el acero y duro el hierro,
aún nuestro amor será más fuerte.

Hierro y acero forjarse pueden,
mas nuestro amor, ¿qué pudiera alterarlo?
¡Hierro y acero fundirse pueden,
mas nuestro amor dura eternamente!

(Traducción de Álvaro de la Cruz, levemente modificada)


RICHARD STRAUSS: MORGEN (MAÑANA)

Una de las más bellas canciones de todos los tiempos. La letra es sencilla y más bien tópica, pero se eleva muy por encima de su valor original gracias a la maravillosa música de Strauss: "Y mañana el sol brillará de nuevo... (...) y hacia la vasta playa de olas azules / descenderemos callados y lentos / nos miraremos, mudos, a los ojos / y el silencio de la dicha se adueñará de nosotros".
Strauss compuso una versión con acompañamiento de piano y otra con orquesta. En Youtube podéis encontrar las dos, pero la pianística juega en desventaja porque no puede competir con el violín solista en la melodía del comienzo, que es puro "legato" y puro "cantabile". Algunos reconoceréis a la primera de las sopranos que la interpretan aquí, Anna Netrebko, nuestra admirada "Traviata" del curso pasado.


(Morgen!) Op. 27.4 Texto de John H. Mackay (1864 - 1933)

Und morgen wird die Sonne wieder scheinen
Und auf dem Wege, den ich gehen werde,
Wird uns, die Glücklichen, sie wieder einen
Inmitten dieser sonnenatmenden Erde

Und zu dem Strand, dem weiten, wogenblauen,
Werden wir still und langsam niedersteigen,
Stumm werden wir uns in die Augen schauen,
Und auf uns sinkt des Glückes stummes Schweigen…

MAÑANA

Y mañana brillará de nuevo el sol,
y por el sendero que recorreremos
la felicidad de nuevo nos envolverá
en el seno de esta tierra embriagada de sol…

Y hacia la extensa playa de olas azuladas
descenderemos lentamente en silencio,
mudos nos miraremos a los ojos
y sobre nosotros caerá el silencio de la felicidad…





RICHARD STRAUSS: WIEGENLIED (canción de cuna)

Las canciones de cuna merecerían una sección especial en este blog, sólo por el placer de reunir unas cuantas obras maestras de Brahms, Schubert, Fauré, Gershwin (Summertime), Falla, Montsalvatge... De momento nos conformamos con poner aquí esta joya, que también conoció dos versiones de Strauss, la original para piano y la orquestada posteriormente. A mí me parece preferible el piano, con esa incesante trama de arpegios sobre la que se despliega la amplia y encantadora cantinela vocal.

La versión que tenéis aquí es de Anne Schwanewils, una soprano poco conocida en España, aunque en la temporada 2010-11 cantó con mucho éxito el papel de mariscala ("El caballero de la rosa") en el Teatro Real de Madrid. Hay varias versiones con orquesta en Youtube, pero ninguna de las que valen la pena corresponde a una grabación en directo.


Wiegenlied Op. 41.1 (1899)
Música de Richard Strauss (1864- 1949)
Texto de Richard Dehmel (1863 - 1920)

Träume, träume, du mein süßes Leben,
Von dem Himmel, der die Blumen bringt.
Blüten schimmern da, die leben
Von dem Lied, das deine Mutter singt.

Träume, träume, Knospe meiner Sorgen,
Von dem Tage, da die Blume sproß;
Von dem hellen Blütenmorgen,
Da dein Seelchen sich der Welt erschloß.

Träume, träume, Blüte meiner Liebe,
Von der stillen, von der heilgen Nacht,
Da die Blume seiner Liebe
Diese Welt zum Himmel mir gemacht.

CANCIÓN DE CUNA

Sueña, sueña, tú, dulce vida mía,
con el cielo, que trae las flores.
Allí brillan tenues capullos que viven
de la canción que tu madre canta.

Sueña, sueña, capullito de mis cuidados,
con el día donde brotó la flor,
con las claras mañanas florecientes,
donde tu pequeña alma se abrió al mundo.

Sueña, sueña, tú, brote de mi amor,
con la callada y sagrada noche,
donde las flores de su amor
hicieron de este mundo un cielo para mí.

RICHARD STRAUSS: STÄNDCHEN (SERENATA)

Ya hemos explicado en el ejemplo de Schubert (primera canción de esta sección) el tema habitual de las serenatas. En este caso lo que el enamorado le pide a su amada es que abra la puerta suavemente para no despertar a los demás y salga con él al jardín ("con pasos tan ligeros como los de los elfos que retozan entre las flores"), prometiéndole una bella noche de amor bajo las estrellas.

El movimiento continuo del piano le da a esta canción un carácter alegre y saltarín, casi pícaro; especialmente lograda resulta la "coda" o remate pianístico, con su jugueteo sinuoso, que parece resumir toda la intención del texto. Si escucháis algunas de las versiones orquestadas que aparecen en Youtube (hay una de Renée Fleming y otra de Kiri Te Kanawa) observaréis justo lo contrario que en la canción anterior, "Morgen": el carácter del acompañamiento es netamente pianístico y pierde fuerza en la transcripción orquestal.

Si comparamos la letra y música de esta serenata con la de Schubert, que es muy anterior en el tiempo, encontraremos que el contenido es bastante similar, pero las formas de abordarlo literaria y musicalmente difieren mucho. El Lied de Schubert repite el tema con escasas variaciones, mientras que el de Strauss presenta un desarrollo más variado; este último tiene un carácter exaltado y urgente, intenta convencer de una manera menos sutil y más directa (el poema empieza por el imperativo "abre"), en tanto que el de Schubert, que se inicia con el término "Leise" (silencioso, suave) y continúa con "flehen" (suplican), emplea un lenguaje musical más sentimental y tierno.

Aquí tenéis una versión con voz masculina (el barítono Hermann Prey), que es la adecuada para el tema de la canción, y otra con voz femenina (la soprano Kathleen Battle), estupendamente cantadas las dos; fijaos en los gestos tan peculiares que hace la soprano con la boca en busca de esas sonoridades tan plenas y límpidas que logra en los agudos.


Mach auf, mach auf, doch leise, mein Kind,
Um keinen vom Schlummer zu wecken.
Kaum murmelt der Bach, kaum zittert im Wind
Ein Blatt an den Büschen und Hecken.
Drum leise, mein Mädchen, daß nichts sich regt,
Nur leise die Hand auf die Klinke gelegt.

Mit Tritten, wie Tritte der Elfen so sacht,
Um über die Blumen zu hüpfen,
Flieg leicht hinaus in die Mondscheinnacht,
Zu mir in den Garten zu schlüpfen.
Rings schlummern die Blüten am rieselnden Bach
Und duften im Schlaf, nur die Liebe ist wach.

Sitz nieder, hier dämmert's geheimnisvoll
Unter den Lindenbäumen,
Die Nachtigall uns zu Häupten soll
Von unseren Küssen träumen
Und die Rose, wenn sie am Morgen erwacht,
Hoch glühn von den Wonneschauern der Nacht.


Abre, abre con cuidado, mi niña,
para no despertar a nadie de su sueño.
Apenas murmura el arroyo, apenas tiembla al viento
una hoja entre arbustos y zarzas.
Por eso, con cuidado, mi niña, que nada se mueva,
apoya queda la mano en el pestillo.

Con pasos tan callados como los de los elfos,
salta entre las flores,
vuela ligera hacia la noche de luna,
y deslízate hasta mí por el jardín.
En torno al arroyo susurrante dormitan las flores,
fragantes en el sueño; sólo el amor vela.

Siéntate; aquí, bajo los tilos,
donde reina una misteriosa penumbra.
Sobre nuestras cabezas, el ruiseñor
soñará con nuestros besos
y la rosa, al despertarse al amanecer,
resplandecerá tras el éxtasis de la noche.





RICHARD STRAUSS: ZUEIGNUNG (DEDICATORIA)

En esta canción un hombre le da las gracias a su amada por haberlo redimido y salvado, no se sabe muy bien de qué. El poema que sirve de texto no parece gran cosa, pero la música es una joya por su concentración dramática: en poco menos de dos minutos va creciendo con una progresión imponente, hasta llegar a ese fervoroso "Habe dank!" ("te doy las gracias") final.

Os pongo una versión con acompañamiento pianístico (un tenor muy bueno que va a cantar en El Maestranza el viernes 22 de octubre, precisamente un recital de Lieder de Schubert y Strauss) y otra de Jessye Norman con orquesta, esta última realmente impresionante.

Texto de Hermann von Gilm Rosenegg "Letzte Blätter" (1812 - 1864)

Ja, du weißt es, teure Seele,
daß ich, fern von dir, mich quäle,
Liebe macht die Herzen krank,
habe Dank!

Einst hielt ich, der Freiheit Zecher,
hold den Amethysten Becher
und du segnetest den Trank,
habe Dank!

Und beschworst darin die Bösen,
bis ich, was ich nie gewesen,
heilig, heilig an's Herz dir sank,
habe Dank!

DEDICATORIA

Sí, tú sabes, alma querida,
que lejos de ti me atormento,
el amor enferma los corazones.
¡Te doy gracias!

Una vez, invitado a beber,
sostuve en alto la copa de amatista
y tú bendijiste la bebida.
¡Te doy gracias!

Y allí dentro conjurarse a los malignos
hasta que yo, lo que nunca fuera,
santo, santo, caí sobre tu corazón.
¡Te doy gracias!




RICHARD STRAUSS: 4 últimas canciones: nº III - Beim Schlafengehen

Los "Cuatro últimos Lieder” constituyen una obra maestra de principio a fin, especialmente los dos últimos. El texto de Beim Schlafengehen ("a la hora de acostarse") es un poema de Hermann Hesse, una letra ideal para noctámbulos; la última estrofa viene a decir "...y el alma, sin ser observada, / quiere emprender su libre vuelo / y en el sortilegio de la noche / vivir una vida profunda y múltiple". Es bonita esa idea de que, en la noche, el alma es más libre porque siente que nadie la observa (es la razón por la que muchos insomnes lo tenemos crudo para dejar de serlo ¿cómo irse a la cama justo cuando el mundo rutinario se ha retirado y empieza la hora de la libertad?). Un instante antes del comienzo de esa estrofa viene el momento culminante, cuando entra el violín (minuto 1'48 de la 1ª versión, 1'44 de la segunda) y entona una melodía "cantabile" que luego es recogida por la voz para elevarla en un ascensión maravillosa hasta el final.

BEIM SCHLAFENGEHEN (Hermann Hesse)

Nun der Tag mich müd gemacht,
soll mein sehnliches Verlangen
freundlich die gestirnte Nacht
wie ein müdes Kind empfangen.

Hände, lasst von allem Tun,
Stirn vergiss du alles Denken,
alle meine Sinne nun
wollen sich in Schlummer senken.

Und die Seele unbewacht
will in freien Flügen schweben,
um im Zauberkreis der Nacht
tief und tausendfach zu leben.

AL IR A DORMIR

Ahora que el día me ha fatigado,
que mi nostálgico deseo
sea acogido por la noche estrellada
como un niño cansado.

Manos, abandonad toda acción.
Mente, olvida todo pensamiento.
Ahora todos mis sentidos
quieren caer en el sueño.

Y el alma sin más guardián
quiere volar, liberadas sus alas,
en el círculo mágico de la noche,
para vivir profundamente mil veces.





RICHARD STRAUSS: 4 últimas canciones: nº IV - Im Abendrot

El arranque de Im Abendrot ha sido utilizado en la película "Corazón salvaje", de David Lynch (uno de los bodrios más sobrevalorados de la Historia del cine). En este Lied, como en los tres anteriores, la orquesta tiene una función fundamental, más que acompañar a la parte vocal se integran una y otra como si la voz fuera un instrumento más. Strauss era un orquestador magnífico, y sus melodías de desarrollo largo y espacioso tienen a menudo un efecto embriagador, como puede apreciarse en estas dos espléndidas versiones, la 1ª lenta y exquisita, la 2ª radiante.

IM ABENDROT (Joseph von Eichendorff)

Wir sind durch Not und Freude
gegangen Hand in Hand,
vom Wandern ruhen wir (beide)
nun überm stillen Land.

Rings sich die Täler neigen,
es dunkelt schon die Luft,
Zwei Lerchen nur noch steigen
nachträumend in den Duft.

Tritt her und lass sie schwirren,
bald ist es Schlafenszeit,
dass wir uns nicht verirren
In dieser Einsamkeit.

O weiter, stiller Friede!
So tief im Abendrot,
wie sind wir wandermüde-
ist dies etwa der Tod?

AL PONERSE EL SOL

Con penas y alegrías,
mano a mano, hemos caminado.
Reposemos ahora de nuestros viajes,
en la tranquila campiña.

A nuestro alrededor se inclinan los valles,
ya la brisa se ensombrece.
Sólo dos alondras alzan todavía el vuelo
soñando de nuevo en el oloroso aire.

Acércate y déjalas trinar,
pronto será hora de dormir,
para que no podamos perdernos
en esta soledad.

Oh, inmensa y dulce paz,
tan profunda en la puesta de sol,
qué fatigados estamos por haber caminado.
¿Será esta, entonces, la muerte?






No hay más remedio que añadir esta otra versión, ¡Qué maravilla!

BRAHMS: Sonata nº 1 para violonchelo y piano, movimiento I

Tanto enlace operístico y "liederístico" no debe hacernos olvidar que la música puede expresar muchas cosas sin necesidad de escenarios, ni de acción, ni de palabras, ni de grandes despliegues orquestales: hay compositores que valiéndose de un simple piano (Chopin, Schumann) o de una mínima agrupación de cámara (Schubert, Brahms) son capaces de crear obras de gran riqueza que nos "tocan" en lo más hondo. Aquí tenemos como ejemplo el comienzo de la primera sonata de Brahms para violonchelo y piano. Sobran las palabras.

SCHUBERT: Andante de los tríos 1 y 2 para violín, violonchelo y piano

Uno de los más bellos movimientos lentos de la Música de Cámara romántica, con dos extraordinarios instrumentistas de cuerda, el violinista Yehudi Menuhin y el chelista Maurice Gendron. Fijaos en cómo se entrecruzan y engarzan las voces de los tres instrumentos, cómo recoge cada uno el tema del otro, lo despliega y lo transforma apoyándose en el acompañamiento de sus colegas.

Casi igual de bonito es el Andante del Trío nº 2, que alcanzó cierta popularidad al ser utilizado por Kubrick en la película "Barry Lindon".


SCHUBERT: NOTTURNO-TRIO

Este es otro movimiento lento para trío de piano, violín y violonchelo, pero en esta ocasión Schubert no compuso los restantes movimientos; no es el único caso entre sus composiciones: también dejó sin completar la Sinfonía nº 8 o "incompleta" y el "Quartettsatz" o movimiento de cuarteto, que son, sin embargo, obras maestras plenas, en las que no se echa en falta nada.

En esta pieza se aprecia muy bien el contraste entre los dos temas que la conforman, uno lento y lírico al principio (que se repite dos veces más) y otro enérgico que se alterna y contrasta con el primero: la clásica estructura A-B-A (En este caso, A-B-A-B-A).

Si estáis descubriendo que la música de cámara "os llega" no dejéis de escuchar en la sección de Música del Clasicismo el 2º movimiento del quinteto para clarinete y cuerdas de Mozart. Merece la pena.






SCHUBERT: MOVIMIENTO DE CUARTETO

Dos versiones de esta obra "incompleta" de Schubert. Las dos ponen de relieve el contraste entre los momentos de tensión y los de relajación, cada una con un concepto interpretativo diferente: el cuarteto Amadeus es más "clásico" y equilibrado; el segundo, más moderno, lleva al límite la energía y el ímpetu de la obra (fijaos en las diferencias de "tempo" y de duración).
Una vez concluida, se comprende que Schubert no sintiera la necesidad de componer los otros movimientos ¿Cómo mantener esa intensidad?



SCHUBERT: Sonata "Arpeggione", movimiento I

Otro ejemplo de música de cámara de Schubert, en este caso una sonata compuesta para piano y "arpeggione", un instrumento que tuvo corta vida. Suele interpretarse con violonchelo o con viola, y en ambos casos la cosa suena tan bonita como podéis oír aquí.

SCHUBERT: QUINTETO PARA CUERDAS en Do Mayor: 2º mov. (Adagio)

Este es el movimiento lento más emocionante de toda la música de cámara. Elegido por el gran chelista Pablo Casals para escucharlo cuando le llegara su última hora, cualquier oyente que se interne en él a corazón abierto sentirá inevitablemente que, al componerlo, Schubert creó algo más que una obra maestra (los otros tres movimientos son también impresionantes): nos legó un testamento sonoro del presentimiento de su propia muerte, que le llegaría menos de dos meses después, con tan sólo 31 años.

Es impresionante la forma en que se van sucediendo los momentos de serenidad y los de zozobra, que parecen surgir no como resultado de la alternancia e interacción entre dos temas (que es uno de los rasgos característicos de la forma sonata), sino como episodios de un conflicto interno no resuelto: el tema que oímos en los cuatro primeros minutos (las referencias temporales son de la versión incluida aquí) nos introduce en una atmósfera de calma apenas inquietada por las notas en “pizzicato” que marcan el final de cada frase; este sosiego se ve desplazado de pronto (minuto 4’15) por una turbulento episodio que nos llena de desazón, como si la espera tranquila de la muerte se viera perturbada por una repentina angustia. Tres minutos después (7’15) ocurre algo extraordinario: la música se detiene, parece titubear, buscar una salida (o un camino de salvación). Es un instante único en la historia de la música de cámara. Tras esos azarosos segundos de tanteo, el violín y el violonchelo (minuto 8’05) se lanzan a un diálogo antagónico que constituye el pasaje más asombroso de la obra: el segundo parece querer avanzar entre estremecimientos, mientras que el primero ha encontrado la paz y empieza a ascender entonando una melodía absolutamente conmovedora que, más que devolvernos a la serenidad inicial, parece elevarnos a un más allá de beatitud luminosa. Finalmente vuelve el tema del comienzo, una reexposición que permite que el movimiento se vaya extinguiendo de forma natural después de tanta intensidad.

(24-II-2013 - La grabación  que teníamos puesta hasta hoy -un enlace a Youtube- se cortaba tres minutos antes del final. Hemos tenido la suerte de encontrar íntegro el mismo vídeo en Vimeo, donde también están accesibles los otros tres movimientos. Da la impresión de que tarda un poco más en cargarse, pero merece la pena escucharlo completo).



 P. S. Añadimos una segunda interpretación de este movimiento por si hubiera problemas para escuchar la primera.